Dr. Abel Fernández

Me recibí hace 54 años, en 1967, en la Universidad de Buenos Aires, en la carrera de Contador Público, y nunca dejé de lado la profesión. El perfeccionamiento posterior, en cursos y seminarios, fue desde el comienzo en lo que entonces se llamaba Organización y Métodos, y en Auditoría. Disciplinas que me sirvieron para lo que se convirtió, un par de décadas después, en mi especialización, la Evaluación de proyectos de inversión.

Más o menos al mismo tiempo, sentí la necesidad de comprometerme con el destino de la Argentina, como gran parte de mi generación. Y como la mayoría de los que nos comprometimos en ese tiempo, fue a través de la militancia peronista. En 1973 fui elegido legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente Justicialista de Liberacióh. Ese mandato fue interrumpido, como muchas otras cosas, en marzo de 1976. Pero marcó mi trayectoria posterior. Desde fines de 1983 hasta el mes pasado, cumplí funciones político-técnicas en el Congreso de la Nación o en organismos del estado nacional, o de la ciudad o de la provincia de Buenos Aires.

También he sido llamado, con exceso de generosidad, escritor, ensayista, analista político, editorialista. En realidad, escribí sobre la coyuntura, en textos coyunturales, y en los últimos 20 años con una persistencia abusiva. Una parte representativa de toda esta producción la pueden encontrar en las 5.320 entradas, a la fecha, de El blog de Abel.

Las experiencias en las campañas políticas y en el análisis, junto a esa pasión por “pensar en voz alta” (el lema de mi blog) me sirven para aportar a la agencia de comunicación digital BASTA, que hoy llevo adelante con mi socio Esteban Terranova.

Y a su vez, la experiencia de BASTA me hizo aprender algo sobre ese desarrollo tecnológico que ocupa cada vez un lugar más importante en nuestras vidas: las redes sociales.

Un conocimiento instrumental: no me entusiasman. También en eso me marca mi generación: no me siento inclinado a compartir mi intimidad. Pero tengo claro su poder en la comunicación moderna.

Por eso, cuando en 2018 creé AgendAR, un portal dedicado a las actividades productivas y la incorporación en ellas de ciencia y tecnología desarrolladas en Argentina, tenía claro que debía estar en las redes sociales, si quienes colaboramos en él queremos dejar de predicar a los convencidos y aspiramos a “formar opinión”.

Así, tres trayectorias vitales, con experiencias bien diferenciadas, me acercaron al tema que nos ocupa hoy